HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me dolía.. el cuerpo tiroteado, flotando sobre el suelo, con los añicos de tu espejo, desviando mi mirada sobre la putrefacción de la sal. Destruyendo el poema, el grito que se mezcló con la luna en esa desbancada de paredes vomitadas sobre la rosa. Pero se quedó así, materia negativa. Incapaz a acompañar al ataúd sobre el barro. Incapaz al acuerdo del adiós, ni del beso.. ni en el hielo, ni en la carencia, ni en el ocaso que te robó lo que dejaste en mi moratoria.
El sentimiento no sirve para nada en este tipo de cosas. Es un presidiario. Es su puta desgracia. Nada sirve. Sólo marcharse.. no remover ningún horizonte en busca del cobijo, no interiorizar el grito de la lejanía, dejarlo solo, dejar sola a la luz evaporando nuestros charcos de la muerte.

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