HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me estoy volviendo radical a veces de no sé qué mármol vencido sobre las nubes. De los participios, de las cunetas quemadas, del hímen de la soledad abierto con fuego sobre la criminología de la letra de la rosa de jericó. No me ata nada al retorno. Tengo demasiadas quimeras enterradas con vísceras y sangre en un soplo de petricor penetrando mi hueso. Ya no creo ni en la poesía. La poesía siempre me fue una excepción. Ahora me es un latido más del absurdo. Ya no es el amor, ya no es la tierra.

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