HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me voy al abstracto y a la ruina. Idealizada por el fuera de campo que señalaste en mi cuerpo desde tu pistola. Como hija malnacida de tus tangos de whisky, exigiendo la nada desde los escombros de esos diarios que crucificaste en la pared del granero cuando era muy tarde para salir y para quedarse.
Me costaba mucho volver, y no lo elegí. Fue porque perseguí el anacoluto de tu amor, cuando los dos éramos suicidados del fruto. Cuando el vestido blanco, era un cerezo muerto, abrazándote donde ninguna palabra regresaría para hacer memoria.
Ya estaba harta del discurso, del peso blando de la hechura, en el dolor del maniquí. De gastar diccionarios pateándote la luna en la llave oxidada que dejaste en mi mesita.
Oculta dentro de tu olvido, te dejé todas las elecciones contra mi vida. Y me hice, un salto de párrafo amotinado en el bar. Resistiendo sin esperanza y sin mundo. Como si aún me fuera tu canto en un agujero en mi cráneo.

1 comentario:

  1. No sé, ¿tanto luchar para acabar en el invierno de los maquis?

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