HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

mi abuelo tenía muchas expresiones propias y peculiares, era un actor del drama y del exceso, lo hecho de menos, si estuviera aquí, me abrazaría... él muchas veces quería estar a mi lado, para merendar una mandarina, para quedarnos viendo la lluvia por la ventana, para arreglar un agujero en la pared, para regar el patio.... él se sentaba en el sillón en el que ahora está el perro, mientras yo escribía, y hablábamos a ratos, no me molestaba su presencia para escribir, el decía cuando estaba nervioso de pensar en agujeros negros de su vida "dejarme que tengo la cabeza como un torna-ruedas". El torna-ruedas es algo que ya casi no existe. Son esos pedruscos medio cilíndricos...que se ponían en los cruces de caminos para que los carruajes no chocaran con las casas... y se colocaban en la esquina.  En mi pueblo sólo hay uno.

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