HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi abuelo usaba muchas palabras desaparecidas.... del ámbito del campo y la ganadería, nombres locales de ésta zona donde se hablaba algo de bable...  palabras que yo sólo escuché en su voz. Alguna vez quise grabarlo... y tengo por ahí unos 4 archivos de sonido y algún video. Pero me da espanto escucharlos. El abuelo en sus últimos años, tenia algo de locura.  También porque estaba sordo y sus verdaderos amigos habían muerto. Y aquí hay muchos hijos de puta. Creo que él sufría mucho la soledad social y el destierro.... Y en sus últimos años era como un niño. Pero en casa, teníamos nuestro agujero del árbol. El abuelo ya era muy viejo cuando yo nací. Tenía 93  años cuando murió. Me jodió mucho sus últimos 4 meses en el hospital. Yo le decía a mi madre que lo sacara de allí y que fuera a morir a casa.. como él quería. Pero mi madre tenía esperanza en que se iba a recuperar. Y le hicieron perrerías... le dieron mierdas de medicamentos y fueron ellos los que alargaron la agonía. Además todas esas enfermeras y auxiliares que lo trataron sin amor.. todo ese olor a químico de hospital, a sala de espera del mortuorio. Yo empecé a desear profundamente que se muriera. Y eso me generó raros sentimientos en el luto.  El abuelo cuando estaba en el hospital decía que cuando volviera a casa iba a plantar un sauce llorón conmigo. El abuelo quería volver a casa. Yo le hablaba del pueblo, de las flores, del pino. Y eso le mantenía la esperanza. Pero jodidamente poco a poco, perdió la esperanza. Porque se aburría. Le prohibieron pasear.. y le metieron en una habitación de aislamiento porque al parecer tenía una bacteria contagiosa. El hospital le quitó las ganas de vivir. Yo tuve ebrias discusiones con mi madre porque estaban jodiendo al abuelo, porque la muerte no la curaban en esa mierda de hospital y al menos que fuera feliz sus últimos días. Pero ella estaba histérica por el espanto de perder a su padre. Y a mí no me hicieron caso.

1 comentario:

  1. Hijos de puta hay en todas partes. Yo procuro no acordarme de ellos mas que cuando voy a atacarlos, los recuerdos para quienes los merecen. Un amigo mío solía, cuando se encontraba ante estos engendros, solía espetarles con intencionada arrogancia: "Os desprecio con el látigo de mi indiferencia".

    (Está cayendo una nevada del copón. Los limoneros están blancos)

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