HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi escritura, seguramente si tuviera una vida "normal". Pareja, amigos, un oficio reglamentado, un hobbie para los domingos, un sueño realizable, un aquí que quisiera salvar, una casa y un huerto que cuidar. Una vida social sana. Y conversaciones sin la puta metaidentidad. Y todas esas cosas que desde siempre las miré con el voyerismo de la literatura y nunca como algo mío. Si mi azar no me hubiera llevado al aislamiento. Mi escritura sería completamente diferente. No sé qué coño escribiría, pero no recurriría al anacoluto y a la amanita de la disociación ni al monólogo interior que se va por la antequera a comer corazón de tiburón donde los neandertales duermen abrazados y hervidos por mandrágoras.
Desde que era pequeña me sentí diferente, y la gente de mi institututo y de la escuela, me hizo sentir cada vez más diferente. Diferente hacia no sé qué coño, porque ya no habia balanza, ni un punto de partida.

1 comentario:

  1. Hay tantas maneras de existir como disfraces nos ofrece el catálogo social. Pero sólo hay una manera de vivir: esa que a veces traicionamos.

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