HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi padre me contaba, cuando le armaba jaleos y me iba varios días por ahí, o alguna llamada inconveniente a su teléfono de. Me decía "ya me decía mi madre que cuando tuviera hijos me las iban a hacer pasar tan putas como yo se lo hice a ella" Y nos crotorábamos de un barco en el centro de la deriva, sin amarres, como dos pájaros carpinteros extraviados. 
Yo a mi viejo lo quiero con todas las estrellas. Él siempre amó la vida con tambores suicidas y noches en vela al lado de un piano y una taberna llena de humo de verde. Él siempre se ríe, aunque lleve una semana vacía la nevera y los bolsillos.
Cuando en mi adolescencia tenía una resaca horrible, él venía a despertarme y me cantaba aquella de "hoy no me puedo levantar el fin de semana me dejó fatal"
Tomamos juntos más de cien botellas de whisky como dos vaqueiros de alzada... con sus amigos, y autoestopistas que recogíamos de la ruta. Fumamos marihuana, al borde de la mar y dentro de antros rarísimos en medio de ninguna parte. Dormíamos en el río, en el coche. Él recorrió medio mundo a mochila y se embarcó en barcos del mar del norte y del mar muerto. Bebió ron con rusos y arabes, con irlandeses, con uruguayos de la clandestinidad, con perseguidos anarquistas portugueses, con mafiosos y sacerdotes, con buscavidas y cruzainfiernos. Bebió ron en prisiones, en hoteles de lujo, en suburbios y aviones, en casas okupas, en la mar y en la nieve.
A mi viejo le quiero de la forma más sagrada e infinita. Es la única persona que mantiene en mis sentimientos lo inquebrantable.

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