HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ni siquiera sé tener un amigo. A no ser los animales.  Porque mi retorcida identidad es también su ausencia, antagonia, traición, déjame morir de tus ojos contra los míos. Y llenar con tu mar, mi cuerpo y borrarlo todo en tu página.. que suspires muy lejos, la ausencia mía, al son de una enferma canción enamorada de campanarios en mundos que no existieron y por los únicos que yo supe transitar. 
Soy una mentirosa. Y lo peor de todo es que sólo lo sé yo.  Soy una manipuladora del manto oscuro de la enana blanca en mi amor envenenado atrapándote en la codicia de un poema. 
Tal vez porque amé hasta mi suicidio. Y luego sólo quedó literatura.
Y me arrullo de piedras en sendas de humo.
Sólo me hubiera salvado, haber nacido pobre en el tercer mundo, pobre de todo lo que ésta mierda de sociedad me dio proxeneta y corrupta. Pobre.... trabajando la tierra y muriendo de ella.  Junto los miserables, junto los que tienen todas las estrellas en sus manos vacías.
Acá, no puede sobrevivir el espíritu. Sino en la locura.
Acá, sólo cargar la dinamita y morir con el parlamento volando hacia la luna.
Acá, todo es trampa y asesinada rosa. 
Acá creo que empiezo a buscar la muerte, mi escritura ya ha abierto esa gruta. Ya nada puede equivocarse con otra esperanza que no vive en el fondo del mar.

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