HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Nieva. No le preguntará nada más a tu silencio. Que se quede así, matojo de arándanos dormido en la nieve y en los esqueletos del centeno.
Que ya no me haga daño, porque sea lo desconocido, lo extranjero, lo que nunca me miró a los ojos.
Y floten navíos... la rota descendencia de las caries de los sapos, en tus álbunes de cromos, haciendo llorar a las estatuas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario