HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No me importa acabar nada. Yo nunca viví en la arquitectura. Ni defendí la intención ni el verbo. Me la suda estrepitósamente todo lo que hable de los logros y de los propósitos entre los humanos. Todo lo que quiera ser Obra. Ser brazos en la incandescencia de las historias suicidas. Yo vivo sobre el fuego. Soy la derrota y el latido, soy un sentir mutante del hueso fuera de la carne bajando tus pantalones entre los maizales.

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