HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé si es la evolución del desapego y su vehemencia, o es la involución de la desesperanza. Pero ya casi me da igual la escritura en base a no sé qué canto de intemperie donde atrapar tu amor o tus ojos de fuego.
Le he dado todo a la escritura, sobretodo tus cadáveres y tus paraisos. Mi tiempo, mis ausentes, mis muertas de sed y de delirio, el tic y el tac, el ladrido y la bilis. Ella seguro que me dio más a mí. Ahora las dos somos pobres y ya no pedimos canciones de amor. Ni un puto motivo que nos levante. Somos como los sapitos cuando cruzan una autopista, cuando llueve verde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario