HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé si soñé con la abuela. Tengo su recuerdo por aquí cerca. Como un clavel del aire, barrido, donde el espejo se desviste y lo llena todo de ceniza. Hay una vuelta de campana imposible... entre el crisantemo y la memoria.
Vivo sujeta por un vocablo desarmado entre la ternura de los lobos y la desaparición. La angustia de la palabra al nacer y al morir, en el mismo segundo.. la transliteración de la nada, en la merca de la lírica, entrampando tu ausencia con líquines y con una lágrima de bombonas de butano entre la nieve.

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