HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No tengo hambre. Estoy contenta, absurdamente, despeinadamente, como si fuera a empezar la mar a subir las escaleras. Como si los perros negros volvieran a tocar el jazz cuando los trenes se hunden en los agujeros de la tierra.
Estoy feliz con mi nada, con mis fracturas, con mis decepciones, con mi anti-pais rodando noches de bruja donde nunca me amaste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario