HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Oscurece. Los libros pasan páginas que ya no leemos. Ya no me fío de las palabras. Ya no me fío ni de lo que mis ojos han visto. Soy arena manchando un piano cuando gritas en la casa de quién acaba de morir y nadie ni nada, sostiene tu grito, mientras las paredes pesan en los cuervos de tu desequilibrio, como las toneladas de la historia de asesinos que han llenado y llenan los gobiernos de los acorralados paises de éste planeta de presidiarios y verdugos.

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