HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Saborea... sobre lo incandescente, el alud de tu soledad en la sombra de la espigadora que ha secuestrado mi nombre en tus tumbas.
Yo voy ciega de la palabra suicidada en el desecho de tus pasos sobre la nieve.
Esta tristeza tiene miles de años en la caliza pulverizada del escenario de ese carnaval sedientos del vicio donde nadie cerraba la puerta ni encendía la estufa.

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