HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se ha cubierto otra vez el cielo, en un minuto y ha empezado a nevar.  Yo estoy pensando pilas de los releojes del capitán garfio, en la sumersión de tu ojo de cristal en mi aullido de barro. Tanto amor para el polvo. Y hoy brilla en los álamos como pestaña de estrella alejándote de todo lo que me ha oido. Y soy pasajera sin dirección entre algas y perros. Con una espada temblante desde mi mesita a tu cerilla encendida buscando las letras de ese papel. Cuando pasas frío tú solo y ciabogas las sombras de una canción perdida y el yeso de la pared se detiene en tus dedos como la muerte de todos los paises.

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