HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se ha secado en mi pecho aquél carámbano que nos daba las horas, cuando no importaba ni el tiempo ni el camino. Se ha secado con tu hoguera crucificada donde no sobrevivió el latido del beso. Y la puta lágrima también seco, se hizo surco de tierra, llevando la carcoma a la escalera, bebiéndonos las vides y el fin. Sin poder mojar el alma en el abismo. Sin poder seguir con la canción al atravesar el fango con un deseo suicida entre los dedos reprochando a la nada lo que tragó de mi boca.

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