HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tanto amor para la nada.
Alguna vez llevé sangre de policia entre los dientes. 
Alguna vez tu semen corrigió el alba y llovió ayahuasca en el barracón.
Alguna vez no pudimos parar de reír.. de puro delirio y arrebato.
Y ese perro que nos siguió... por aquellos montes, cuando tenías miedo de morir. Y sus ojos salvando el infierno. 
Y llegó a mi buzón roto, un papel amarillo, con olor a alpaca y a ratón. Y destrozó las ganas del suicidio. Y valió todos los pájaros. 

Hoy estamos lejos de todo. Pero fueron esos mares cuajados en el pecho. Lo único que mereció la pena. 

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