HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo la lengua morada por el vino. Kavka me ha protegido toda la noche. Se ha quedado muy pegado a mí, y al despertar me lamió la cara y la oreja. Luego se quedó con sus patitas y su cabeza recostada en mi corazón. Kavka es mi mayor alegría, mi fortuna. Todo lo que sale de él, es belleza y pura vida. Siempre está contento. Cuando junto mis narices con las suyas y me quedo mirando sus ojos, viajo a un mundo en el que todo es posible y nunca existió ni el mal ni la avaricia.

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