HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que buscar el camino en el lugar donde se destruyen todos los caminos. Ir pobre y desnuda, al silente de los chopos nevados. Hallar la mirada que me rompe el mundo, en ese pájaro de las nieves, con manchas rojas donde los zarzales preñan las alas de las distancias.
Tengo que hacer algo para reconciliarme con la vida.. y transformar el sufrimiento en flores de naranjo cuando la mar embiste.. pobreza enamorada.
No sé que agujero de gusano desde tu buzón de desaparecido me trajo cadáveres anegados por cicatrices de río, llevándoselo todo en mí. Tal vez es necesario perderlo otra vez. Y cuando la metamorfosis empiece en la inexistencia, hallar un canto mucho más sólido y evanescente. Algo con lo que resistir y amar.
A veces torturo a mi existencia por una llamada irresistible a la respiración de la madera. Algo más profundo que lo que tenía para mantenerme en pie. Algo que me obliga a hacerme daño en búsqueda de la certeza. La soedad es mi campesina y mi limosna. Tengo que seguir cavando... hasta que oiga la mar.

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