HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que empezar a alimentar la paz interior. La realización del viento en las piedras anochecidas de caminos oblicuos. El amor y el acto, la dignidad y lo que no negocia la bifurcación del verbo ni el beso del vino. La creación usando manos en la artesanía, en el pan, en cada segundo del valle. Volver al silencio de la naturaleza, soportar el abismo entrando en él, descubriendo su rostro cuando las canicas bordean la extinción.
Necesito la soledad durante una temporada. La absoluta soledad para que la escritura recuerde y agite. Para volver a encontrar el fuego del espíritu.
He estado jodidamente lejos. Me he despertado con sangre en la boca. Con un grito de abismo.

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