HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que ir a comprar tabaco, sólo me queda un puñadin... Hoy estoy nostálgica, pero sin el sujeto, ni un lugar al qué volver. La situación de esa PI, es absurda y violenta, a veces es tierna en el fragor de la estupidez y el amor desarmado. A veces es un presidio y a veces una orilla donde abrazarse a la mar hasta asirla en el hueso. Todo en mi vida ha sido así. A la mitad una desgracia, y a la otra, el mejor motivo para vivir. Yo nací en una contradicción, como Maraiz. A Maraiz, al final de la obra, la maté, y su muerte, era la absoluta realización de su belleza y de sus animalarios. Cuando escribía sobre Maraiz, tenía un raro pavor y éxtasis, de estar escribiendo un futuro del que no podría nunca huir.

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