HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que irme una temporada sola al pueblo. Era de noche cuando me desperté, pero yo no lo sabía, me extrañó que el perro estuviera durmiendo y lo desperté. Creía que era muy tarde. Ha pasado el autobús que veía todas las mañanas, durante 3 años, cuando trabajaba en el taller de barro. Yo me despertaba a las 7 y cogía un autobús a las 9. Me despertaba para poder escribir.  Aquellos tiempos eran buenos. Yo era más libre. Yo no tenía que cuidar de nadie, ni preocuparme de nadie. No había muerto nadie. Nadie estaba enfermo.  Yo tenía miles de sueños, y una resurrección de mandrágora en el agujero de mi tristeza. Creía en el amor.
Hoy soñé muchas otras cosas... que no recuerdo bien. Algo de unos animales. Algo de otro conocido que apareció en mi sueño y me sacó una foto.

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