HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que irme. Vivir en un lugar sin contaminación urbanística. Ya me da igual si es en los campos de los molinos del Quijote, en la montaña del norte fría, o en la costa. Me debato, entre el amor ajeno, y el mío. Entre la jungla que me llama y el puto crucifijo de una pesadilla.

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