HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo sed de luna. Es de esas noches que entra mejor el vino que el agua y el aire. Que arroja el bandoneón la cuadratura de tu éxodo y esculpe debajo de mi lápiz, carne cruda que el escenario levanta donde usamos el equipaje como balsa en medio del incendio, rasante de la deriva, cuando el tictac fue fumado con maría, mucho más abajo de lo que cualquier suelo podría llorar en tu tango sulfatado en mis cicatrices como LSD que sube la moral y la conciencia, donde dijeron que nadie debía ir.

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