HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo unas pintas del todo abandonadas. Tengo tierra entre las uñas del otro día que estuve escarbando en un tubérculo. Tengo un bigote como Frida Kahlo. Y unas trenzas indias con el pelo despeinado por detrás, porque antes allí tenía una inmensa rasta y quedó más corto cuando me la quité.. Tengo ese tipo de pintas que hace que cierto tipo de gente desconfie de mí y me sigan los guardias de seguridad por los supermercados.  Es raro.. pero dejé de peinarme en el 2013, un verano que K. se había alejado, estuve en la mar y de nadar y mojar el pelo, con los rizos y eso, se me formaron cuatro rastas.  Luego me peinaba de vez en cuando, cada dos meses o por ahí, cuando amaba a K. cuando estábamos bien. Tardaba en quitarme los nudos más de una hora. Era como un rito. Lo hacía con los dedos porque el peine no entraba. Me sentía una neandertal dentro de un lago tan bello. Me sentía felizmente primitiva.  Luego no sé. Pasaron unos dos años. Tuve algunas relaciones medio amorosas y sexuales, y durante un tiempo me cuidé algo, me gustaba poner ropas que sentía bonitas, con colores, vestidos, algo femenino... Pero desde el pasado invierno me da todo igual. Uso unos zapatos de trabajo que le dije a mi hermano que me las pidiera en su empresa, porque me gustan, me saben rock y tienen las puntas de metal por si alguna vez tengo que dar una patada a alguien. Me pongo lo primero que pillo en el armario. Tengo un abrigo con un bolso descosido y que cuelga hacia afuera y quemaduras de cigarrillo.  Tengo calcetines con agujeros en los dedos. Y a veces me pongo uno blanco y otro negro, los que pillo. He perdido todo deseo de seducción hacia la humanidad.

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