HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo tiene a la nada y la duda.
Mi locura, seguramente fue también la sugestión del agujero inexistencialista. La ausencia del sentido de mi vida, de los significados, de los valores enfermos de una sociedad enferma, del futuro y mi antiespacio en la sociedad. La idea de la muerte, de la pérdida, del jamás. La sugestión de mis búsquedas de Carlos Castaneda y otros autores... y los estados alterados de conciencia con ciertas sustancias. De la necesidad de un mundo heroico, un motivo épico detrás.  La puta necesidad de un sentido. Como no lo hallaba en la tierra, lo hallé en el éter. Pero tampoco podría quedarse.
Estaba loca por exceso de fe y por ausencia de fe, por rabia, por soledad, por desesperación y porque no me conformaba ni me saciaba con lo que habían dicho que "es". 
Más enfermos están los que creen en la realidad ordinaria y obedecen y asienten, sugestionados constante y tiranamente por la tv y la cultura y el jefe y hacienda y la represión social y sus máscaras y el puto país y su ley y moral capitalista.
Como yo creía en la magia, la magia ocurría. La mente es un viaje por el laberinto del Fauno. También ocurría el espanto porque creía en las pesadillas más perversas. Porque corrían por mis venas. Porque era parte de la deriva situacionista.
Fue el escepticismo el que me sacó de la locura, fue el dolor de la nada. Pero en la nada no se puede vivir.
A veces me gustaría volver a creer en la locura. Volver a mirar y a estremecerme con aquellos mundos. Pero no creo en ninguna certeza ni en verbos ni anclas, ni en horizontes, ni en nada. Sueño. A veces sueño y me pulverizan los poros brasas lejanas y clandestinas. Pero me despierto en medio del desierto, con una lágrima de la rosa de jericó.

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