HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo vuelve a ser absurdo. Inabarcable. Deslizante. Recuerdo una vez en el trabajo que fuimos a hacer una lámpara con colgantes de cerámica de tres metros y unos muebles que había que pintar y revestir allí con pasta de papel, para una tienda muy pija, hecha para la clase alta, de ropas de pasarela e historias de esas. Nos tiramos unas dos semanas por ahí. Y nuestra empresa era como la de "manolo y benito". Y recuerdo que uno de los asociados, se apeó de un ferrari y era de esos tipos asquerosamente ricos que valían sus calcetines más que todo lo que llevamos los cuatro. Y yo iba muy cargada con no sé qué sacos y estresada..y no sé quién me llamó a voces para pedirme hacer una cosa, y él entraba justo por la puerta y le dije al tipo "sujétame esto" Y le planté el saco lleno de barro en las manos. Y puso un aire de ofendido y de superioridad de clase, pero como le pilló de sopetón se quedó con él en las manos sin saber muy bien qué hacer. Y luego andaba limpiándose las manos. Creo que fue la primera vez que se las manchó en su vida.

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