HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo de la calle... un paseo nostálgico por un barroquismo desolado en medio de ninguna parte cambiando cromos con fantasmas y arriesgando la fortuna de etanol. Sólo vi a una persona, un anciano con cachaba... que iba pisando lenta y pesadamente la humedad tatuada desde el infierno.  Es raro volver a calles que no pisaba desde hace diez años, y ver mis recuerdos cantar sus ruinas, ahí, derramados, indigentes. Todo en éste pueblo me es despertenecido. Y me gusta eso. Me gusta que todos me sean extraños, como muertos-vivientes apareciéndose en lumbres flotantes y exiliadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario