HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo del monte con Kavka.  Ha estado revolcándose en la nieve. Era muy bello ese lugar nevado, el río, los chopos y el musgo. Había unas huellas como de zorro o lobo.. que cruzaban el río. Y había un cierre con alambres espinados para el ganado, que tenían pelo trabado y esas huellas debajo. Y era muy hermoso imaginar esos animales que no se dejan ver por los humanos y que salen cuando no hay nadie, que tal vez nadie ha visto nunca. Me dio esperanza saber que todavía lo clandestino habita éstas montañas. Kavka se revolcó en mierda, era extraña, no era de perro, ni de ganado... tenía un color como de arcilla mágica... y una forma medio acuosa.. y era grande, no era de un animal pequeño.... no era un truño, ni era de caballo ni de vaca ni de zorro....y no olía mal como la de los humanos ni otros seres carnívoros... Me gustó fantasear que era la de un extraño animal de los bosques desconocido que salió anoche y que bendijo a Kavka. Se la limpié con nieve.  Luego jugué con el perro y la nieve, le tiraba nieve y él iba a comerla.. le avalanchaba la nieve encima. Y los dos fuimos felices por allí. Kavka estaba muy mojado... aunque estaba muy contento, preferí traerlo ya a casa para secarlo... y a la tarde más. Los baños en el frío son muy sanos. Nos hacen más fuertes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario