HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo del monte.. de un viaje distante, con el sombrero lleno de paja y de barro, bajo el desnucamiento de los pájaros en las brasas de tu copa de alcohol estallado por culpa de tener tanta memoria y tan pocas razones y cementerios para calmarla.

La casa está llena de ruinas. El seguro la ha valorado en más de 100000 euros, le propuse a X. contratar un pirómano, irnos todos a la mar, con coartada y testigos y tickets hacernos con el dinero y jamás volver, ni a empañar las lágrimas con estos ocasos. Y ella se puso a llorar y dijo "ay la casina de mi abuela jamás podría quemarla" Pero acá ya no hay nada. Sólo las flores y árboles del patio y ellas no nos necesitan para vivir, de hecho creo que prefieren que no nos acerquemos, ellos ya han jodido muchas plantas por acercarse.

Acá.. hay demasiados naufragios que gritan a lo lejos y no alcanza la piel para sufragar su quebranto de tierra mojada y rota.

Si tuviéramos que rescatar algo del incendio... serían objetos de valor sentimental, del otro nada, y del sentimental es bastante arañado de lobos entre narcisos y relativo del pis de duende.

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