HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo del río... un agradable paseo con el perro, con lo callado, con lo que ya no meduliza en ningún papel y se esparce de aire, donde bulla la mirada del éxodo.
Tal vez empieza a latir una nueva esperanza. Sin sujeto. Pero algo que se llena de salvia y roe en las ventanas de la noche un hueso de lirio. Algo pasajero y migrante del nombre enterrado donde los labios del océano cerraron las señas de tu lejanía.

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