HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Viajar por recuerdos antagónicos. Estremecerse en el baile de las guadañas. Me han atentado demasiados poemas el silente del latido, como para poder escribir, la llanura de ese boquete. Me he embriagado de canciones y se han atascado en el cadáver del mirlo. Por eso voy a ir al río con el perro. Voy a escribir sin papeles y sin letras. A macerarlas en el agua y en el hacha de los suelos. Porque tengo el síndrome del poema, utilizando demasiados hemisferios como para poder asir una flor ente las zarpas. Cuando se siente demasiado, el poema se hace un vértigo. Y también cuando se siente de roca y de vacío. Hallar la vía de escape, es bailar lo que nunca se ha dicho. Es tomar el hijo muerto de otra azotea.

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