HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vivo atada a las campanas de heroina de un sepelio.
Yo soy el puto grabado en el mármol, con un ojo de cristal derretido, matándonos de cubismo.
No sabes hasta cuándo el "basta" viene con toda la sangre de ciprés, salvando al gorrión que nació ésta mañana. No sabes hasta dónde me renuncia como pólvora la siguiente cerveza a la que nunca digo que no, si se trata de ti y de nuestra muerte.

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