HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a ir con el perro al campo. Soltarlo sin peligro de putas carreteras. Olvidarme de las palabras, de los relojes, de los nombres ocultos del sepelio y de la necesidad. Y sólo la naturaleza. Ese lugar donde el grito cae en el espejo de la distancia y avalancha la música de la salvia, el amor de los que no esperan ni tienen nada. El fractal del tiempo desaparecido en las flores de Mercurio.

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