HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a salir ahora con el perro. Quiero vagar.... tengo demasiadas palabras que no filtran en la letra, y pasos que no hacen camino, y caminos que no sacan ni meten en ningún sitio. Esa melancolía paranoica con una libélula de fuego. Mi papel de nidos de gusano bebiéndote tilos y alcohol, cuando no eres ni un cacho madera podrido en la mar. Cuando no soy, ni tu olvido, ni tu pecado, ni un mal recuerdo.
Fuimos impostores que nunca dijimos una mentira. Por eso éramos más díficiles de reinsertar.
Al canto invertebrado de cielos en guerra. Con palas de abrir fosas, como saliva en tu sexo. Con la fe que llenabaa el cartucho y lo vaciaba en tu espalda cuando te hacías mi acantilado. Tu sangre acolchaba mi punto y aparte perdido en la amorfosidad de ese amor de ladrones y mendicantes de Imposible y tumba. 
Tan jodidamente unida a mi soledad, que salir de ella, era ser delincuente y zorro teatro de muertos de sed.
Sólo la mar y los perros, encendieron los mástiles en la sombra del desierto, cuando las muecas suicidas llenaron tu buzón con mis escombros en vano.
Cuando sólo el humo me trajo algo prometible.... y hechas astillas tus barcas, subí la mar sobre tus hombros para hundirte en mi exilio y creer que alguna vez fue distinto, pero sólo quedó la lírica, tú también lo sabías, tan oscuro, tan lleno de huesos, sin sangre, tan corrupto contra tu poesía. Porque yo no lo sabía, pero eras cuerdo, y los cuerdos no saben amar, no saben volar, no saben soñar. Fui loca por los dos. Cargué tu arma y tu agonía, mi cadáver en tu blues y los gusanos. La tumba de los dos, sólo fue cosa mía. Sólo yo, recordé. Sólo yo amé. Sólo yo morí y regresé para olvidarte desde el hielo del Leteo al grito cromañón.

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