HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a salir al río con Kavka en 5 minutos. Las palabras son fugaces, es mentira que son llanas, lo concreto sólo permanece en la prisión, la repetición sólo ocurre en la desgracia de la prosa y del apoltronamiento al suelo y al grito de la sombra. Las palabras son gaseantes y rizomáticas, acuchillan la despedida y el abordaje, arden y queman los ojos, si se las quiere poseer, dan una vuelta de campana en la sangre que empapa el hueso cuando se las cree abarcar. Nada permanece. Nada hace cátreda. Los que viven con teorías, viven enclaustrados entre muros y quimeras. Los que han hecho en la tierra, nido, viven con las alas cortadas. Los que quieren la riqueza material y perpetran los crímenes de la codicia y el anticomunismo, son unos enfermos, y su mayor castigo es su propia alma.

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