HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya el cielo tiene un leve tono de luz. Y la nieve se ve en el monte, en los tejados, en la llanura. He apagado la luz... y todo acá dentro está oscuro, pero el día relincha en la aurora, con ese beso de la nieve, con la canción de tu sombra desgajada. El silencio que refleja en la naturaleza la profundidad de un canto y te acoge como si siguieras derritiendo ese violín en la cicatriz de mi brazo. Hay una inmensa belleza. Aunque el cielo se ha despejado. Ha parado de nevar. Siempre me fascinó mirar los caminos nevados, sin ninguna huella, como si aún todo estuviera intacto y fuera mío.  También me pasaba eso en las playas, cuando la marea lo había borrado todo y sólo estaba yo allí.

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