HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya estamos sólo Kavka y yo en la casa. Cuando eso ocurre vuelve a profundizarse la resonancia del silencio. Las palabras duran mucho más en la boca y mucho más en la grieta hablando con tu olvido. 
La casa está hecha una mierda. Me acabo de dar cuenta. Antes tenía los ojos en otro sitio... sentía todo bello y armónico.....Tengo la facultad de abstraerme. De disociar de mi atención lo que me causaría desasosiego. Como crecí entre ruidos e invasiones de mi intimidad... muchas veces me hablaban y yo no escuchaba, no respondía. Me iba a mundos etéreos. Aunque a veces me voy sin querer hacerlo, me atrapa el humo.. cuando me habla alguien supuestamente cosas importantes.....yo a veces me desconecto y sólo veo un rostro balbuceando, y sus palabras son muy lejanas, yo le miro a los ojos como si me estuviera enterando de lo que dice. Pero ya no estoy allí.
El suelo está lleno de espigas de trigo, antes estaban en un jarrón pero el perro las esparció por la casa. Hay mantas en el suelo para el perro. La mesa está llena de latas de cerveza vacía y decenas de objetos. Hay esa sensación de vivir en una casa abandonada...  Mañana al menos limpiaré el lugar en el que escribo. Sé que el caos de fuera, se mete también dentro. El desarraigo sobre el espacio, se hace desarraigo en el sentir y en el andar. Ahora quiero dormir. Cubrirme con las mantas. Apagar la luz. Oir sólo la respiración del perro. Buscar cuando las palabras se abandonan en los sueños, una tercera opción que haga una metáfora con esa lucha. Que no sea el arriba y el abajo, que no sea, la una o la otra, que se haga un rizoma, que tengan razón las dos, y que las dos no la tengan, para que otro amor, las realice completamente, en el mismo segundo.

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