HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya nada importa cuando lo es en relación a la palabra. Quiero decir cuando ya sólo está ella, como recuerdo, como gérmen y elixir de lo sido.
Pero tampoco hay algo que dejara en mi piel, el canto de un lobo ni de una estrella.
Todo ha sido amorfo del rapto y eléctrico de la desbancada.
De todo aquello que azotó la ebriedad y tragó el océano, queda tal vez, una pasión insolubre, aunque yo sea extranjera y ladrona de su casa.
Y esas historias de amor con zarpazos en la espalda. También fueron abandonadas en el aquelarre del vino y la intemperie.
Las que se quedaron en el poema, tuvieron la peor muerte de todas. Fue tan verdadera que se convirtió en puta literatura de la que ninguno podríamos escapar y tener otra vez un rostro ni una vida.
Soy del todo vagabunda de lo que he vivido. Da igual los recuerdos del manicomio o del barracón con tu sudor encima y tu amor eterno como garrapata de luz.
Tampoco la Isla... fue fiel a la marea. Ni nunca encajó la moneda en el agujero. Ni el agujero fue honesto con la botella de ginebra.

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