HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ya no uso la concentración
ni para escribir
ni para evitar vomitar en el supermercado
uso el método abstracto de la antillegada, antiargumento y enfermedad de la poesía y del sol
y así lo hago con todo
soy el boicot a todos los planes
vivo picoteada por los piojos de Alicia
se me olvida la cara de la gente, el nombre, y el cementerio que nos unió
se me olvidan todas las cosas que no deberían olvidárseme según los pródromos de la convivencia y la felicidad-manual de autoayuda
puedo pasarme horas investigando la reproducción de los puercoespín en las manchas de las nubes
y sin embargo, si alguien espera algo de mí, me entra un ataque de antagonia y me siento incapaz a mover un sólo dedo, me reconcomo con el muérdago y el moho de la rosa y me voy con los duendes y con el esqueleto de Franquestein a un lugar donde yo no soy humana
no leo casi libros, porque cuando leo los libros que me gustaban, me entra el síndrome de stendhal y me codicio de ayahuaska, me pongo ansiosa, efervescente y me entran infinitas ganas de escribir y no paso de cuatro párrafos
y cuando leo novela.. mientras leo la historia, me atacan vivencias personales que hacía años que no recordaba y me atormentan y me separan de la historia del libro, me voy volando por los aires, me introspecto de la cicuta y del fuego
me causa estrés tener una cita con alguien, fijada en el futuro, aunque sea con dos horas de diferencia, mi escritura empieza a arder y me lleva a alguna tiranía del olvido
porque cuando no escribo, sale al escenario, las sobras y la mierda que no quiere mi escritura y que sólo filtran las noches de lobo y absenta

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