HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A Kavka ya se le ha caido algún diente de leche. Está haciéndose muy grande... y cada vez más hermoso.  A veces cuando me echo en el sofá, se acuesta sobre mi tripa y pone sus patas en mis hombros. Pero ya pesa más 20 kilos y me aplasta si se pone de pie. Tengo muchas ganas de ir a nadar con él a la mar. Y sentir cómo la descubre. Y amarla juntos. Es un perro que aprende en seguida, las órdenes. Pero yo no quiero marearlo y enseñarle cosas que le separen de su espíritu ni doblegarlo. Sí que quiero que aprenda a venir al paso, para poder soltarlo en cualquier lugar, sin temor a los coches. Y le digo "aquí, aquí" o "pie". Y hace caso. Aunque un caso relativo. Yo también soy muy relativa.  También aprendió a no avalanzarse hacia los desconocidos. Y ahora sólo lo hace con los niños, con ciertos niños y del resto de la gente pasa. Kavka ama a los niños. Aquí no le dejo entrar a la cochera.. porque hay mucha porquería, y cosas de pintura y químicos y tengo miedo a que se envenene y se queda en la puerta, esperando. Es una criatura adorable. Por la manaña cuando quiere despertarme salta a la cama y me lame la cara y a veces me muerde la mejilla y la nariz, pero no me hace ningún daño, lo hace con mucha delicadeza.

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