HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A ratos nieva y a ratos llueve. He estado en el monte con Kavka.. he llevado una toalla y una bolsa de plástico para sentarme en la hierba y he estado tocando el dyembe en medio de ninguna parte.... y en ese momento nevaba... fue algo muy hermoso... sentí que conectaba con una canción primitiva y que la vida brotaba como un hechizo.. Sentí que por fin habitaba otra vez los lugares de mi tierra... y estaba volviendo a mi casa... Nos empapámos... yo me mojé sobretodo los pantalones... al estar allí sentada me caló toda la nieve, aunque lo sentí un beso de la lejanía. Kavka estaba especialmente contento... y en uno de los arroyos con barro daba vueltas de campana poseido...  y hoy corría muy rápido y avalanchado de vida. Como estaba tan empapado pensé que era buen momento para que lo lavara con agua caliente.. nunca lo había lavado... y dentro de la bañera estaba muy contento y al rato saltó. Y entonces lo sequé con toallas, tardé bastante en secarlo... y quise usar el secador pero se ponía a ladrar al secador y a correr a lo loco y me fue imposible.. así que lo volví a secar con toallas.. hasta que quedó casi del todo seco. Le ha quedado el pelo muy suave y bonito... y ahora está durmiendo. 
En el monte había cientos de regueros... y lugares con charcos inmensos... barro... y fervor, entre la nieve, la niebla, y el poblado allí abajo...  sentía que tocando... invocaba... y le pedí a la nieve y a la hierba que me prestaran su ritmo y entré en un trance, silencioso, sin pensamientos, sin búsquedas, sin ansia... algo muy humilde e inocente.. que me dio alegría de cervatillo y de sapo.

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