HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces siento con espanto en mí, un deseo de morir. Pero me aflojo a Mercurio. Me pego a los cascabeles de la serpiente. Y vómito mendrugos en mis huecos supurados por el agujereado suelo. Y me digo no, hay que aguantar sobre el temporal, el suspiro de los muertos, envolviendo los baobab. Tal vez todo sea inútil. Pero eso no importa demasiado. De otro modo nunca hubieran sonado las guitarras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario