HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora he vuelto expulsada... a un lugar intermedio.. entre tus párpados y lo incognoscible.
Las botellas de vino que bebí desde tu cuerpo, yacen muy lejos de mi historia, congeladas bajo la sombra de árboles muertos. No llega hasta aquí la línea de la mano que extendiste en el semen del impostor para robarle tu nombre. Yo metí todas mis monedas en su bolsillo. No quise nada cuando preguntó la luna qué se debe.... bajé con ese pentagrama para borrar de mis moratones la crisálida del tiempo. Hoy estamos muy lejos. La noche es bruja. Desnucados al escalofrío que somete el olvido que adquiriste de esa calada. Yo boqueaba el río en tu sangre. Y muy dentro mudamos el alquiler de las palabras cuando agitaba la mar la huella de polilla abriéndote la grieta.

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