HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora me voy a ir con el perro... tengo ganas del camino, del silencio... de la oquedad del brillo submarino donde las palabras no sirven para nada. Empañan en el escurrimiento de la huella... un sentimiento de vinculación con la salvia y con lo distante que besan en el abismo del cuerpo un salto al vacío que regresa con la tierra mojada a la voz del fuego en la danza del aire. Mucho antes de que te encontrara migrante de mis lágrimas de tiza, coleccionando calles tatuadas en las ruinas, con flores de papel y mecheros en ninguna parte, a la grupa de los que se marchan.

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