HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora quiero tocar el djembe.... cuando estaba en el monte, lo tocaba invisiblemente y lo curioso es que lo escuchaba en ese lugar donde se producen los sonidos, cuando soñamos. Soy más feliz con el tambor que un pez en el agua. Siento que puedo viajar, rotar, jugar, llorar, invocar la guerra, el amor, sanarme, sanar a los que amo, ser mundana, ser polvo, ser una cucaracha, no ser, y volar. He encontrado en el tambor "mis canicas". Mi agujero del árbol. Mi corazón. El universo es música. El tambor no se toca para hacer música, se toca para que la música nos toque a nosotros y nos atraviese. No importa el sonido del tambor. Lo que importa es la vibración inefable y secreta, el ritmo de la  grieta del mundo que hace nacer, al chamán, al lobo, a la nieve, a lo incognoscible, en algún lugar entre la nada y el infinito.

1 comentario:

  1. "El tambor no se toca para hacer música, se toca para que la música nos toque a nosotros". Es lo más bello y acertado que he leído sobre la música.

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