HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora voy a ir al monte... con el perro y el tambor. Con una mandarina y una manzana. Con ese amor ausente borboteando como si un suspiro sujetara en medio de la nada.. la palabra de la hierba mullida por la escarcha cuando sudas ginebra con el pecho atado al barco que se aleja.
Hemos sido el estrépito.. de un adiós de tiza y de vino.... cuando el amor huyó despavorido de los nombres y rodábamos por el monte, descarriados del beso del infinito.
Acumulé suicidas certezas en tu piano de caracolas... marcando la noche entre tus piernas, como si fueras la muerte y la música. Y ahora, a miles de canciones de distancia, te pierdes de mis dedos... al río que sube sobre los desaparecidos el canto de las mandrágoras. Y te veo partir, cada noche, desde mi piel congelada... y la lluvia saluda a los perros que enloquecidos buscan carne cruda cuando el tiempo sale volando por los aires y tu lágrima de sangre viste mi desnudez flotando sobre el abismo.

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