HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

al final siempre viene la poesía, porque es absurda, y porque todo lo otro, es mucho más dolorosamente absurdo y suicida, atado a una quimera que si desviste el cielo, acoraza el fango, y del revés, detrás de flores de nube, en una máquina de escribir oxidada bajo el lago...
y porque la muerte se lleva dentro
porque el amor mata demasiadas neuronas
y los pasos que fruncen el camino, son gomas de borrar 
porque no tengo una espada en mi mano, porque no morí aquella noche de enero
y los lirios siempre han llorado por los ojos de tus lágrimas mis muecas de ceniza y de cartón
no me fío del realismo... pero el mundo de éter, me incendia, me deja sin palabras, me somete a mercurio, me exclaviza de los prejuicios de la sangre que corre de mis venas y del zorro desconocimiento sobre lo inabarcable
y en el escritorio de arañas.. navegan las mismas sombras que bajé por tu espalda ebria de luna y a los dos nos echaron a la hoguera, cuando las brujas morían de silencio
y bajamos tantos peldaños desde aquella cama del psiquiátrico.. que nuestras piernas se hicieron escarabajos y olas... y al estirar la lengua, un grito de lava, se llevó todo lo sabido
y la mano en mi mano, sepultó en nombre del sol, una sepultura
con corazas de tortuga y cuernos de rinoceronte bailamos borrachos el fin del mundo, y el tambor nos sacó pájaros por la boca, cuando vomitamos nuestra vida en medio de ninguna parte.. y no te olvidé nunca, y eso fue lo peor...... cuando morenas calles vendían drogas para fantasmas y nosotros que estábamos muertos buscamos en el infierno un billete de vuelta

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