HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Antes en el río... al quedarme detenida... y entrar en las metáforas y esa vehemencia de la riada y el río lleno de barro... sentí que de pronto era una niña, la niña que fui, cuando tenía 3 años, sentí mi cuerpo igual de pequeño y mis manos.. como esas manos..., y algo que flotaba, como de soplido de pájaro, dándome cuerdas de salvia. Sentí por un segundo el amor que sentí entonces a todo lo vivo. Cuando no había heridas. Cuando realmente era capaz a Oir y a Ver. Sentí una profunda vibración y respeto.. hacia aquella canción escondida.
Mi vida fue rara... como la de todos... Nunca abandoné el primer poema que amé en la vida y que no tenía palabras. Cuando tenía 3 años, casi me muero. Tomé muchas pastillas que debían ser para el insomnio y tomaban mis padres. Recuerdo que yo quería ir al monte.. pero en el puente, me empecé a sentir muy mal... se me retorcía de dolor la tripa.. luego recuerdo que vomitaba de color verde... en el coche de camino al hospital. Y estuve en coma un tiempo.... Los médicos no estaban seguros de si me recuperaría. Y algo ocurrió con lo inefable en los sueños. Me desperté muy contenta y renacida.. con un aire místico.. algo que no recuerdo del todo pero que era nuevo para mí. Sé que me hice amiga de una niña que también estaba enferma en el hospital.
Creo que algo de aquello, aunque no lo comprenda ahora... me dio algo para mi espíritu. Algo de ese límite.. entre la vida y la muerte. 
También con el estramonio entré en ese límite. Y tal vez en algún coma etílico que tuve.

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